viernes, 11 de abril de 2008

quinto adagio de koke

Tengo días en los que estoy en un silencio de sepulcro. No hablo aunque lo parezca. Sólo ella -mamá también tenía ese don-, me coge en renuncios y me dice, qué te pasa, dónde estás, por qué no vuelves... Son días de lentitud y reflexión, divago en mis ideas peregrinas, rebusco en segmentos y espirales, corro por los pasillos del laberinto de mi mente, y nado en el letargo de la nada. Gozo con estos momentos de paz, y me anudo a ese ser que soy yo, que está dentro de mí, y nadie conoce, lo celebro, y me guardo los secretos.

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